domingo, 3 de noviembre de 2013

CARTAS PROFËTICAS


Carta Profética 
Acerca del Cristo doble de la casa de Israel 
(extractos) 

Es acerca de la historia de Jesús y del otro, del que vino después, del Vivo. 
La misma gente viviendo, los mismos niños, los mismos cuentos. 
Y crecer, y ser padres, y ser hijos, y ser mujeres, y ser madres. 
Y ser todos diferentes pero siempre iguales con los iguales. Los mismos poetas, los mismos artistas. Los mismos pastores. Los mismos que siempre están llegando. Los mismos profetas, los mismos locos. 
Y con los Profetas pasa eso, cuando viene uno se sabe que luego que muera vendrá otro a continuación. 
Como Jesús mismo lo dijo, de seguro que no iba a pasar esa generación sin verlo de nuevo… 
Se trata de gente viva, como lo dijo JesúsCristo mismo: este es un dios vivo para un maestro vivo, y lo resaltó: el Dios vivo de Abraham de cuando estaba Abraham vivo, el Dios vivo de Isaac, de cuando Isaac vivía, el Dios vivo de cada Profeta vivo, el Dios de JacobIsrael, el Dios vivo que se manifiesta a través de un Maestro Vivo. 
El Dios Vivo y Su Profeta Vivo. 
O cuando el Uno está en armonía con alguien y alguien está en sintonía con el UNO. 
Y en el caso de la tradición judía entramos en el pacto que el Cosmos realizó con esta especial nación, con este pueblo de pastores que vivían en tiendas que levantaban alineadas bajo las estrellas, llevando con ellos apenas lo necesario: a sus rebaños y a ellos mismos; todo así generación tras generación tras generación; tomando de la naturaleza apenas lo que ellos habían ayudado a producir, dejándose guiar por poetas, por pastores, por profetas. 
Habían aprendido como preservar la Vida Eterna para todos sus integrantes siempre. 
Pero no vida eterna para un humano, no que una cierta persona nunca va a morir, sino que la Vida Eterna misma danzando en medio de todos nosotros siempre. 
Y todo se repite como se repite esa Vida Eterna misma que está siempre, en el pasado, en el futuro, y, OH! casualidad, también en el presente. 
Estar en este presente y ser eternos. 
Estar en esta vida y fundirnos con Ella. 
Estar vivos y simplemente vivir. 
Se repiten las generaciones necias e ignorantes y se repiten los profetas. 
Los signos ya se dieron, ahora toca llegar los higos; y si no llegan a la higuera más le vale secarse. 
Y así se da que en este especial pueblo de Israel durante generaciones estaban llegando profetas y profetas, y contaban historias que en la realidad se realizaban todas, palabra tras palabra, pero muy pocos las entendían en su momento… pero igual las seguían transmitiendo. 
Y seguían llegando profetas y seguían profetizando; y seguían transmitiendo, y leyendo, y repitiendo… 
Se trata de una historia que se repite recurrentemente: de uno que viene y que viene de a dos. Y los dos son hermanos de linaje divino, donde uno es el que es “rescatado de las aguas” y el otro es el que actúa como Elías. 
Y también se trata de que cada palabra va a ser realizada. 
Acá nos encontramos con la presencia de un dúo cuya relación nunca es bien entendida, entonces se trastocan algunos detalles de la historia en virtud de que se trata de los “Padres Sagrados” y es difícil para los que reciben y transmiten estas historias pasar por alto el detalle de que el hermano menor, y ancestro directo, se queda con una primogenitura que no le pertenece. 
Pero es un hecho que en los relatos esto siempre se repite, desde aún antes que Abraham; ya aparece con los hijos de Adán, dónde uno suplanta al otro en el favor del padre (o de Eva, la Vida Misma). 
En todos los relatos esta singular relación siempre es recurrente. 
Y sucedió que esto se repitió de nuevo, y nadie lo vio. 
Iba a venir el Mesías una vez más como dos hermanos, dónde el menor es mayor que el primogénito, y no lo supieron ver. 
De aquí en más la mirada de Dios se retiró del todo de la casa de Israel, ¡adiós Capernaum!. 
Llegaron dos hermanos, aunque en este caso no eran hermanos de sangre, sino que eran hermanos en virtud de tener el mismo Padre, y lo que no realizó el uno lo hizo el otro. 
Uno murió en la cruz, el otro resucitó. 
Uno llegó primero para allanarle el camino al otro. El otro, aquel que cosechó donde no sembró, fue el que salió con su pueblo al desierto llevando el cuerpo de su amado en un arca que cuidó como a Dios mismo, día y noche, durante cuarenta años. 
Este otro es el que fue llamado a ser el siguiente Mesías, el Cristo Ungido luego de la muerte de Jesús. 
Al final fueron sepultados juntos, en una cueva al borde del camino. 
Estos dos hermanos vinieron para que se realizaran todas las profecías del pacto de Jehová con el pueblo de Israel. 
Uno permaneció y murió por sus pecados, el otro partió llevándose consigo el favor de Dios. 
Después siguieron llegando igualmente maestros vivos para el único dios vivo, pero ya no más en la casa de Israel. 
Jesús lo planteó y hasta ahora nadie lo explicó fehacientemente, por lo menos nadie a quien se lo haya dejado vivir para contarlo; pero como él también dijo: “todas las cosas saldrán a la luz”, y las podrán entender o no entender, pero la Verdad es una sola y las palabras ya están escritas y ninguna coma quedará fuera de lugar. 
Jesús citó: “El Señor le dijo a mi Señor: pondré a tus enemigos debajo de tu escabel.”, y preguntaba como era posible que David hubiera dicho esto, ¿cómo puede ser que el Padre trate de Señor a su hijo? 
Y Jesús mismo se inclina ante su hermano menor llamándolo Padre. 
Y está escrito: muere y resucita en tres días. 
Y Lázaro murió y resucitó. Y cuándo estaba muerto Jesús lloró, y fueron a la cueva donde estaba sepultado, y estaba vivo. La siguiente escena con un muerto en una cueva es con Jesús, y en sábado lo sacaron, y se lo llevaron, y prepararon su cuerpo como habían aprendido a hacerlo en Egipto, y se fueron con él.
Lázaro, a quien querían matar desde el mismo momento en que resucitó, al que casi agarran cuando prendieron a Jesús en el huerto, partió de Jerusalén con unos pocos seguidores, apenas con los que entendían. 
También está escrito: En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Y esta Palabra divina es un sentimiento que los Grandes Maestros permiten apreciar a quienes tenemos la merced de sus palabras. 
Palabras vivas de maestros vivos para personas vivas. 
Jesús visitaba desde siempre la aldea de Bethania, ahí conoció desde niño a Lázaro, al igual que a sus hermanas Marta y María. Esta María, de la que después se han dicho tantas cosas calumniosas, en vida siempre fue de moral intachable, tal es así que nunca nadie objetó nada de que el Cristo se hospedara en su casa cuando visitaba la 
aldea. Como mucho murmuraron, pero sin entender nada, como siempre, cuando ella ungió a su Señor aún antes de este haber muerto (quizás María sabía que después no iban a tener tiempo). 
Estos hermanos siempre fueron la verdadera familia de Jesús. 
Cuando todo terminó muchos contaron muchas cosas, y muchas de estas equivocadas, como que Juan era el discípulo más querido de Jesús, o que Pedro era de alguna manera el elegido, cuando Jesús siempre señaló a Lázaro como la piedra desechada de su casa. Pero muy pocos lo vieron. Los autoproclamados apóstoles siempre prefirieron ignorarlo, a pesar de que él, siempre, hasta el último momento, permaneció fiel tras los pasos de su Amado. 
Y luego, cuando se les apareció, algunos ya ni lo reconocieron (aunque de hecho ahora era realmente otra persona). 
Luego de rasgado el velo del templo ya no quedaba mucho por hacer, apenas esconderse y esperar el momento de partir. Lázaro sabía que lo estaban buscando, la última vez había logrado escaparse gracias a que no tenía vestido ceñido al cuerpo, apenas cubría su desnudez con una sábana con la que se quedó el soldado que intentó capturarle. Todos sabían que su vida corría peligro. 
En secreto estaba siendo apoyado por los mismos hermanos que habían rescatado de la tumba el cuerpo de Jesús. 
Y luego de tres días, luego de tres días de doloroso duelo, el Cristo vivo se levantaba una vez más de la tierra. 
Convocó a todos a Galilea y uno a uno los fue llamando, apenas un gesto, una mirada, y se llevó a todos los suyos con él. 
Atrás quedaron los que nunca habían entendido nada, no entendieron a Jesús en vida y menos lo iban a entender después de muerto. 
Una y otra vez Jesús se los explicó, con parábolas y con señas concretas, como cuándo le preguntaron quién era el mayor en el reino de los cielos, y él colocó a Lázaro en medio del ruedo y lo proclamó como el mayor en el Reino de los Cielos, pero ni aún ni así lo vieron. 
Jesús sabía lo que iba a pasar después, y lo llamó el gran Consolador. 
Anunció su llegada y pocos comprendieron. 
A partir de ahí a Lázaro pasaron a llamarlo Padre, y él fue un Padre real para todos, en especial para aquellos niños que estaban en el vientre de sus madres cuando 
dejaron las tierras de pastoreo de la casa de Israel. Estos niños lo conocieron solo a él como padre y él a su vez los recibió como verdaderos hijos, ya que nunca tuvo hijos propios; Lázaro nunca conoció sexualmente a ningún hombre o mujer. 
Cuando salieron de Jerusalén todos se sacudieron el polvo de sus sandalias, y muchos el polvo del cuerpo entero, y más de uno maldijo a esa tierra y a esas gentes, y la maldición ha durado ya más de dos mil años. 
Y salieron rumbo al desierto, donde vivieron en tiendas pastoreando rebaños; y el Cristo vivo pastoreaba personas. 
Cada vez que establecían un nuevo campamento lo primero que levantaban era la tienda del Padre, y él, en lugar de dormir en ella, permanecía orando fuera, bajo las estrellas; en la tienda quedaba el sarcófago con el cuerpo de Jesús. 
Y Lázaro enseñaba a los suyos a descubrir el Reino de los Cielos dentro de ellos. La tierra prometida, ese lugar santo a alcanzar, era encontrado no afuera, sino que en el interior de cada uno. 

CARTA ANÓNIMA 
PRUEBA DE DIOS 
La ciencia prueba y comprueba la veracidad de mis palabras: 
en una tumba 
al borde del desierto 
se encuentran 2 cuerpos, 
los de Jesús y Lázaro. 
Hubo una época en que los poetas nos parábamos en las esquinas, bajo los toldos, en las plazas, y relatábamos nuestras estimas a todos aquellos que quisieran escucharnos. Al final, a veces, alguien pasaba una gorra como para que los ricos pagaran su hora de entretenimientos, y nosotros, los pobres, festejábamos, porque a la noche íbamos a ser los convidados del Poeta, quien nos invitaba a su mesa en la cena que el rey estaba ofreciendo en su honor. 
Y nuestro mensaje era claro, rimado, armónico…, y eran noticias de otros tiempos, novedades de la vuelta de la esquina, verdades antiguas. 

Hoy aquí yo les traigo el eco de las palabras olvidadas, muchos han muerto por si tan siquiera apenas haber tratado de entenderlas, espero yo poder desaparecer para contarlo. 

LA PROFECIA MADRE 
Paso en la piedra. 
Lo primero que quiero contar es acerca de ELOHIM, luego les hablaré de las antiguas advertencias para los tiempos futuros, y al final concluiré con los posibles presentes, …, y si luego tengo tiempo les contaré acerca del Libro del Primero, aunque este no sé si lograré terminarlo antes de morir… 
En el comienzo es el Tao, y luego encontramos la armonía en el CAOS. 
EmmanuellJesúsCristo sabía que pronto iba a morir, así que en sus últimos días todo lo que hizo fue para prepararle el camino a su sucesor, allanarle el camino a el que vendría después. Él era Elías, como lo dijo al final, quien vino a allanarle el paso al Mesías, al Salvador anunciado, a su contraparte en este tan repetidamente profetizado “Cristo doble de la Casa de Israel”. 
Aquí están todos los elementos del drama, cada uno los une como quiera; algunos lo haremos para honrar la verdad, otros para sacar alguna ventaja, otros quizás no pudieron hacerlo mejor…, y como es una realidad un poco difícil de digerir también les doy las pruebas para que lo puedan comprobar: en cierto lugar de Yemen, muy cerca de la frontera oeste con el norte, “en un lugar que nadie conoce”, hay una tumba con dos cuerpos en su interior. Uno es el cuerpo momificado de un hombre que tiene signos de haber sido crucificado, quien murió a causa de un veneno que ingirió unas horas antes. El otro es el cuerpo de un hombre de casi sesenta años quien en vida portaba el estigma de haber estado 3 días con la muerte. 
Lázaro y Jesús conforman el dúo de hermanos anunciados y profetizados desde tiempos inmemorables. 
Jesús sabía que iba a morir, sabía todo lo que habría de sucederle, sabía que solo faltaba que pasara “eso”, el drama y pasión del Hijo, y que recién después se podría dar vuelta la página. Así que ahora solo quedaba apurar el trago. Luego de sacrificado el Cordero, luego de celebrada la pascua, ya estaban todos listos para partir. Y así fue como los Elegidos salieron al destierro, como los “Últimos Justos de la Casa de Israel” partieron para siempre jamás de las tierras de pastoreo que desde el comienzo de los 
tiempos les disputaban a los hijos de Canaán; y al salir rumbo al norte se sacudieron el polvo de sus pies, y muchos el polvo de su cuerpo entero, y varios maldijeron para siempre a esas tierras y a esas gentes, y nunca más pusieron pie en esos suelos. Cuando pasaron rumbo al sur, muchos años después, rumbo a las tierras de la reina de Saba, su destino final, hicieron un largo rodeo para evitar toparse ni siquiera con su recuerdo. 
En cuanto a las advertencias les contaré que siempre hubo un tiempo ahora, y este es tan largo que nunca se termina, y desde hace mucho tiempo algunos locos quisimos vivir en el intento de estirar esta cosa, y que este ahora se mantenga inalterado, por más que las personas siguieran cambiando y que algunos estemos y que otros aún no hayan vuelto…, que algunos partamos y que sean otros yo los que siguiéramos estando. 
Y en este loco tiempo cíclico a veces nos desviamos y en ese extraño río de lo que de verdad sucedió a veces se entreveran los trancos y lo que sucedió ayer se repite mañana, y nuestros abuelos ya eran partícipes de lo que vendrá. 
Y sucede que la Nueva Sión se repite en diferentes lugares, en distintos niveles, y todo es tal cual a como estaba escrito (parece que hubiera sido construido por quienes se hubiesen inspirado leyendo los antiguos relatos), con sus escalones tallados en las profundas entrañas de la tierra, donde fluyen cual salvajes ríos los últimos resabios del Sol, la lava incandescente del tiempo “anterior”. Miles, millones de minas agotadas son habitadas por los Hijos de la Vida. 
Y la Nueva Jerusalem es encontrada en el interior de las cámaras, en la intimidad del Templo Sagrado, donde el cuerpo humano se convierte en el puro receptor de la Palabra y el Verbo, del Yin y del Yan, del explícito o velado milagro que yace detrás de la simple y llana existencia. 
Y los Hijos de la Vida estrechamos manos y estamos eternamente agradecidos a todos aquellos que tienen las manos duras y callosas, a los que han trabajado y trabajan para ayudar a que el Refugio Supremo esté listo para ser disfrutado pronto. 

EL EVANGELIO ETERNO 
Infinidad de generaciones se han venido sucediendo y hoy es el día de una explicación cósmica, y como si fueran parte de un puzzle con un número finito pero inmenso de piezas, todos vamos colocando las nuestras, y al final la comprensión del Cosmos es algo global. Dios se convierte en una sumatoria de Conciencias. El Ente Social pasa a tener animales asociados, y plantas. 
Somos un Ser Vivo que se viene reproduciendo desde el inicio de los tiempos, la Vida Misma. Y Dios nos protege cual Madre Verde; el trigo, la vid, las praderas, flores, algas, robles, son las manos de Dios abonando nuestros caminos. 

El Evangelio de Elohim. 
Este es Evangelio Eterno, las Buenas Nuevas que están llegando siempre, lo Eterno que se revela a Sí Mismo, Siempre, generación tras generación tras generación. El pasado, el presente y el futuro que fluyen por el mismo cauce por los siglos de los siglos, el Cauce Eterno, y desde siempre todos los seres que siguen esa corriente son integrados a Él. 
Desde los Tiempos Antiguos nos llegan relatos de personas que se asomaron al Eterno, y todos los testimonios nos hablan de lo mismo: existe, es grandioso, está en nuestro interior. 
Las Buenas Nuevas que están llegando siempre. 
La Promesa del lugar santo a alcanzar, la Tierra Prometida que no es encontrado afuera, sino que en el interior de cada uno, se viene repitiendo desde antes de la escritura. ´ 
Ahora son los tiempos en que se descorre el velo y que los que quieran entender podrán lograrlo. 
Ahora es la época de liberación del justo, el festejo del pobre. 
La generación maldita ha quedado atrás, asesinos de profetas, Ciudad Maldita, aquellos que fueron leudando en la ignorancia hasta terminar en esto, bestias con el 666 grabado en su frente. 
Y durante miles de años se ha estado manifestando esta Tradición de entender al Eterno y de dejar mensajes a las generaciones futuras de nuestros logros y entendimientos. 
Y el mensaje es siempre el mismo: recordad el Presente y estad preparados para lo que vendrá después. 

El dominio eterno. 
Hubo un tiempo que apareció como un presente con un pasado y muchos futuros, que es el mismo tiempo de ahora, la misma realidad, la misma gente naciendo, y enamorándose, y peleándose. Y los mismos cuentos para todos. Los mismos mitos haciéndose carne en cada generación. 
Y el Eterno mismo estaba con ellos y en ellos se agradaba. 

Predicciones para la Familia Patriarcal. 
Desde el fondo del Tiempo se venía cantando la suerte de Israel, la promesa del Pacto y de un Hijo anunciado, y siempre todas las profecías se referían a 2, Elohim. 
” Sacaré de Jacob descendencia; y de Judá, al heredero de mis montes. Entonces mis escogidos poseerán la tierra como heredad, y mis siervos habitarán allí.” 
Y la profecía temida: 
Dos naciones llevas en tu seno; 
Dos pueblos que saldrán de ti. 
Uno prevalecerá sobre el otro 
Y el mayor servirá al menor. 
Todo lo que se pronosticó para la Casa de Israel se cumplió de principio a fin, y lo que se pronosticó para esta era también. 
Cada uno cuenta solo según lo que vio, lo que conocía. La vida de Jesús en Bethania estuvo desconocida para muchos de los que dejaron su testimonio. Los verdaderos protagonistas no dejaron testimonio, partieron con Ël. 
Jesús visitaba desde siempre la aldea de Bethania, ahí conoció desde niño a Lázaro, al igual que a sus hermanas Marta y María. Esta María de la que se han dicho tantas cosas calumniosas, pero que en vida siempre fue de moral intachable, tal es así que nunca nadie objetó nada de que el Cristo se hospedara en su casa cuando visitaba la aldea. Como mucho murmuraron, pero sin entender nada, como siempre, cuando ella ungió a su Señor aún antes de este haber muerto. 
Estos hermanos siempre fueron la verdadera familia de Jesús. 
: 6 Y estando Jesús en Betania, en casa de Simón el leproso, 7 vino a él una mujer, con un vaso de alabastro de perfume de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado a la mesa. 8 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? 9 Porque esto podía haberse vendido a gran precio, y haberse dado a los pobres. 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? pues ha hecho conmigo una buena obra. 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis. 12 Porque al derramar este perfume sobre mi cuerpo, lo ha hecho a fin de prepararme para la sepultura. 13 De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella. 
Esta mujer es María de Bethania, hermana de Marta y Lázaro, madre de alguno de los hijos de Jesús, una de los integrantes del Ëxodo. Una de las discípulas que de principio a fin se dejó guiar por las Palabras de Verdad que encontró en su vida. 
Desde el fondo del Tiempo se venía cantando la suerte de Israel, la promesa del Pacto y de un Hijo anunciado, y siempre todas las profecías se referían a 2, Elohim. 
” Sacaré de Jacob descendencia; y de Judá, al heredero de mis montes. Entonces mis escogidos poseerán la tierra como heredad, y mis siervos habitarán allí.” 
Desde los Tiempos Primeros conmemoramos la Pascua, los preparativos de la huida de Moisés de Egipto, de Lázaro de las tierras de pastoreo de la casa de Israel. Ambos salieron con sus hermanos a la nada, al desierto, y con ellos llevaban su más querido tesoro, en el caso de Lázaro: un arca con el cuerpo de Jesús. La historia de ambos es similar, como lo es la de Jesús con Elías. Casi se diría que Moisés solo hablaba de Ellos. 
Y Jesús se inclina ante Lázaro y le entrega su suerte, diciéndole: Padre, hágase tu voluntad, mientras los once nefastos duermen borrachos recostados por ahí. Y el amargo trago llega recién al día siguiente… 
Este fue el niño que Jesús colocó en el centro del ruedo cierta vez en que le estaban preguntando y preguntando sin entender nada los más necios de todos cuantos se le acercaban a escuchar. “Este es el mayor en el Reino de los Cielos”, dijo el Rabí, y ninguno de estos siquiera lo miró. 
Y salieron rumbo al N y al E y al W, y al sur, siempre viviendo en tiendas que levantaban alineadas bajo las estrellas, pastoreando rebaños mientras el Cristo pastoreaba personas. 
Y el Eterno estaba con ellos y en ellos se agradaba. 
Salieron del “reino del faraón” y antes de empezar a subir cumbres ya estaban en la Tierra Prometida, en la realidad de beber leche y miel cada día. 
Cada día de lo que estaba sucediendo venía siendo contado desde los Antiguos Tiempos, eran el Pueblo de Dios vagando con sus rebaños bajo las estrellas, cargando con ellos un arcón que contiene su más preciado tesoro, los restos de Jesús, el que cada vez que levantan un nuevo campamento depositan con todos los honores en una tienda en el centro de todas. 

Todas las profecías hacen alusión al Rey Pastor viviente. Y al otro; y al siguiente. Siempre un Pastor vivo, para su rebaño vivo, y paras sus Amados Discípulos vivos. 
“Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.” 
A Israel se le cantó su suerte desde el principio de los tiempos, 2 Cristos iban a salir de él. 
Se le profetizó un Cristo que caminaría siempre a costas de su hermano: 
“Sé señor de tus hermanos, 
Y se inclinen ante ti los hijos de tu padre.” 
Y Lázaro es llamado Señor por Jesús, y por sus hijos es llamado Padre. 
Llegaron dos hermanos, aunque en este caso no eran hermanos de sangre, sino que eran 
hermanos en virtud de tener el mismo Padre, y lo que no realizó el uno lo hizo el otro. 
Uno murió en la cruz, el otro resucitó. 
Uno comió y bebió, el otro hizo ayuno. 
Uno llegó primero para allanarle el camino al otro. El otro, aquel que cosechó donde no sembró, fue el que salió con su pueblo al desierto llevando el cuerpo de su Amado Maestro en un arca que cuidó como a Dios mismo, día y noche, durante cuarenta años. Este otro es el que fue llamado a ser el siguiente Mesías, el Cristo Ungido luego de la muerte de Jesús. 
Al final fueron sepultados juntos, llegando al Reino de Saba, en una cueva al borde del camino. 
Estos dos hermanos vinieron para que se realizaran todas las profecías del pacto de Jehová con el pueblo de Israel. Uno permaneció y murió por sus pecados, el otro partió llevándose consigo el favor de Dios. 
Después siguieron llegando igualmente maestros vivos para el único Dios vivo, pero ya no más en la casa de Israel. 
Cada vez que establecían un nuevo campamento lo primero que levantaban era la tienda del Apóstol, y él, de noche, en lugar de dormir en ella, permanecía orando fuera, bajo las estrellas; en la tienda quedaba el sarcófago con el cuerpo de Jesús. 

La nueva Sión. 
Los niños nacidos en casa ya no precisaban ser circuncidados para ser reconocidos como hijos de Dios. Todos los que amaban su Palabra eran llamados sus Hijos. 
Y Lázaro enseñaba a los suyos a descubrir el Reino de los Cielos dentro de ellos. 
La Tierra Prometida, ese lugar santo a alcanzar, era encontrado no afuera, sino que en el interior de cada uno. 
Ese universo eterno, al que se accede enhebrando una brisa de aliento tras otro a través del sentimiento sagrado que yace en nuestro interior, era invocado cada día, y en ese momento eran uno con la Vida Eterna. 
Momento en que lo Eterno y lo temporal somos uno, solo Uno. 
Infinidad de Lázaros, de discípulos tornados en guías, han venido apareciendo en estos últimos 7000 años; han venido apareciendo, aprendiendo y enseñando a conocer al Eterno. 
Y dentro de las cámaras adoramos al Divino que brilla en nuestro interior. 

NUEVA BIBLIA 
PALABRAS ESCRITAS 
Todo lo escrito y reescrito en la Tradición bíblica hace alusión a hechos que realmente sucedieron, y a alguno que en breve acontecerá (como el nacimiento del hijo de la virgen). 
En lo específico a la profecía que compete a la casa de Israel, todo se realizó hace 2.000 años tal cual desde los tiempos antiguos venía siendo pronosticado. El Mensaje desde hacía siglos venía siendo el mismo. Y todo se realizó Palabra por Palabra. 
En diariodeleterno escribimos desde el final, desde el lugar de la tumba, y de ahí hacia atrás, cosa que al leer el blog siempre comenzamos desde los más antiguos principios. Basamos nuestra trama en las palabras escritas en la Biblia, pero no las consideramos todas. En nuestra edición todo lo que sucedió luego de muerto Jesús es mirado desde otra óptica; desde el lado de los silenciosos, los invisibles, los que se fueron. 
La versión de Saulo, por ejemplo, no es parte de la serie de eventos relacionados con la Verdad y con Jesús. La prueba está en sus propias palabras, cuando escribiendo desde la cárcel en Roma asegura que iba a ser liberado, que nada le iba a suceder, ya que sería salvado por Dios, y terminó siendo muerto por el fuego. ¿Dios abandonó a uno de los suyos o Saulo era un farsante que ni conocía la Verdad de la Palabra?. 
Y hablando de farsantes, que mejor ejemplo que los 12 pecadores con los que Jesús comía día a día, aquellos a los que intentó salvar casi hasta el último momento, instándolos a orar y arrepentirse, cuestionándose todos y cada uno de ser el traidor inminente. 
Muerte del Cordero. 
Y Jesús, enseguida de humedecer su boca, muere, y el sábado sus hermanos, aquellos que escucharon y llevaron a cabo todas sus palabras, lo rescatan de la tumba, y tras 40 días de preparar el cuerpo parten rumbo al norte, pasando por Samaria y Galilea, recogiendo fieles a su paso, siempre recordando el Amor de sus Palabras. 
Muchos discípulos: los 70; Marta, María y Lázaro de Bethania; y tantos otros, escuchaban día a día a Jesús quedando siempre extasiados con el tenor de sus palabras. Estaban por ahí humildemente, en paz, escuchando; amaban, entendían, no precisaban preguntar, y cuando debían actuar actuaban, como cuando traían peces y panes a la fiesta. Eran los invisibles, los sirvientes, los Elegidos. Discípulos ahora de Jesús y luego de Nadie, del sucesor del Cristo, del Apóstol, del Resucitado. 

El Salvador anunciado. 
En el principio era un niño, y sus hermanas veían en él la Alegría. Era un niño y era la luz del Sol a los ojos de su Hermano, a tal punto que cuando le preguntan quien es el mayor en el Reino de los Cielos Jesús lo coloca frente a Sí y lo proclama como el Mayor en el Reino de los Cielos. Cuando muere todos lo lloran, incluso Jesús, y ahí los signos de la historia tienen su desenlace, y al resucitar, se completa el milagro del advenimiento, y no todos lo comprenden. 
Cuando Jesús muere se convierte en el Consolador anunciado, en el Líder que saca a su gente de la tierra de sufrimiento y dolor. En el Mesías anunciado que muestra a su pueblo el Reino de los Cielos que brilla en el interior. 
Todas las profecías lo aluden a él, a Lázaro. Es Abraham que sale de Ur, Moisés que sale de Egipto. Es el Ancestro adorado que hereda la Unigenitura y los hijos de su Hermano Mayor, muerto en situación no muy clara. Es el hijo del Hombre que venía siendo anunciado desde el inicio de su vida de pastores. Y también es Cristo, conocedor de la Palabra, vicario del Verbo. 
Lázaro es Moisés, quien saca a su pueblo a lo Libre, al Ëxodo; quien lleva con ellos los restos de José, quien fuera vendido por sus 12 hermanos traidores; quien vaga con su pueblo y rebaños bajo los Cielos por más de 40 años, llevando siempre con Ellos el Arca con su más querido tesoro, en el caso de Lázaro, el cuerpo de Jesús. 
Y salen, con rumbo marcado por las propias palabras de Jesús, hacia el norte, rumbo a Nínive. Y luego de no encontrar nada ahí encaminan sus pasos rumbo a al sur, hacia donde fuera otrora el gran reino de Saba, muriendo Lázaro nuevamente poco antes de cruzar la gran agua. 
Al final, sepultan a los 2, a Lázaro y Jesús, en una cueva al borde del desierto. 

RESUMIENDO 
La Biblia comienza por el final, Moisés es Lázaro que sale de la tierra sangrienta llevando con Ël el cuerpo de Jesús embalsamado dentro de un arca montada sobre ruedas. Durante 40 años vagan por el reino de Dios pastoreando sus rebaños, levantando sus moradas alineadas con el Cielo, ubicando siempre en el sitio central el tabernáculo con el Arca de Jesús, frente al cual todas las noches permanece Lázaro velando. Cuando este por fin nuevamente muere, ambos son sepultados juntos en una cueva en las montañas al sur de la dorada Arabia. 
Hicieron un collage con todo lo escuchado y leído, y en un mismo libro confluyeron historias y poesías; mitos antiguos, Poesía verdadera, y falacias burdamente tramadas. Confluyeron diferentes profecías realizadas desde comienzos de Era, aunque no todos los anuncios eran para ese mismo momento; pero para darle mayor prestigio a lo contado forzaban a que coincidieran las antiguas palabras con los hechos que a ellos les parecía que hubieron sucedido. Esto pasó tanto como los 40 días de Moisés en el monte como con el hijo de la virgen, quien puede ser cualquiera de los niños concebidos asistidamente a fines de la Era Cristiana. Y los 40 días de Moisés, que como no sabían dónde colocarlos, a alguno se le antojó plasmarlo con los colores de sus propios demonios, cuando en realidad este fue un viaje solo de ida. 

Vuelta al reino de Saba. 
Venían de los calientes yermos del sur, del desierto. Desde hacía décadas la corte de Saba vivía en tiendas que levantaban alineadas bajo las estrellas, viajando siempre detrás de sus rebaños de cabras. Ella, la última reina, estaba exhausta. Desde hacía semanas estaba viajando casi sin pausa para encontrarse con su esposo, Ël, llevando en su vientre al hijo producto del Amor. Venían huyendo, mercenarios asesinos buscaban cortarles el paso, pero los dolores de parto ya se habían presentado; así que acamparon rápidamente al borde de Belén, y cuando llegó el momento de parir la muerte alcanzó a la última heredera del reino de Saba justo al momento de dar a luz. Esta desgracia dejó desconcertado a su séquito, no sabían que hacer con el niño recién nacido ya que los enemigos que los perseguían eran demasiados, así que decidieron rogar a una pareja de judíos recién casados que lo adoptaran; les explicaron los pormenores de su linaje y los peligros que corría, y estos, María y José, aceptaron en recibir al hijo de Ella como suyo, a costa de su vida y honor. Con el bebe los nobles dejaron cuantos tesoros y riquezas la joven pareja pudiese cargar. A la mañana siguiente no quedaba ni el recuerdo de lo sucedido en la noche. 
Con el pasar de los años el joven crece en fuerza y sabiduría, aunque siempre desconociendo la verdad sobre su nacimiento, hasta que un día, a orillas del Jordán, es reconocido por un fanático bautista al que había ido a encontrar. Este lo reconoce en cuanto lo ve. Los rasgos paternos son inconfundibles, la forma de su frente y el color de su pelo son idénticos a los del Maestro que Juan conociera largo tiempo atrás. Le habla aparte y lo cita a encontrarse a solas esa noche; entonces, le comunica el mensaje; le dice que su padre ya está en los cielos, y, que antes de morir, le encomendó encontrar a su hijo, a él, y transmitirle el mensaje que le dice a continuación. 
Este es el elemento que a Jesús le falta para que todas las escrituras adquieran su más completo significado. De aquí en más se dedica a recorrer villas y aldeas anunciando las buenas nuevas a las gentes, alentándoles a abocarse a seguir el Camino Interior. 
Poco a poco va recolectando discípulos. Con el correr de los meses su misión se hace más clara así como el carácter de sus seguidores. Cuando se da la señal de Jonás, quien estuvo tres días y tres noches sepultado dentro de la ballena, alcanza el clímax de su ministerio, de aquí en más lo único que le importa es allanarle el camino al Cristo que viene después. 
Jesús, quien es perfectamente versado en los anuncios de todos los profetas, sabe que su fin está próximo, sabe todo lo que va a pasar después y se los transmite a las audiencias que lo escuchan, pero no todos entienden. Los que sí entienden se preparan y 
aplican cada palabra de su Rabí, y es debido a este convencimiento de lo inevitable que se desarrollarán las cosas en los días sucesivos. Todo lo que sucede entonces venía siendo relatado por Moisés y los profetas desde los confines de la historia. Jesús se convierte en el Cordero cuya sangre libera a los justos, y el siguiente Mesías, el Resucitado, sale de la tierra de opresión hacia el Ëxodo con sus amados hermanos. 
Los días previos a la Pascua Jesús pasa cada momento que puede en Bethania, en compañía de sus amadas Marta y María, y siempre acompañado por Lázaro, su “hermano” menor. Incansablemente les advierte y los prepara para el duro paso que les aguarda, a la vez que comparte con ellos todo el Amor que hay en la Vida. 
Lázaro, quien resucitó a instancias del Primogénito, quien es señalado una y otra vez por Jesús como su sucesor, es ignorado por quienes se pensaban los primeros de entre los apóstoles, a pesar de que vez tras vez son recriminados por el Cristo como ignorantes y duros de corazón. Tal es así que en la última cena estos 12 son elegidos como los pecadores que necesitan ser salvados, aún a pesar de que todos son posibles traidores; pero aunque el Cordero les ruega unirse a él para orar por su salvación, todos se hunden en el sueño inducido por el vino. 
Y es entonces cuando sucede la principal profecía anunciada desde los tiempos de Abraham: el Cristo es enviado a la muerte por su hermano menor y heredero: Lázaro, ante quien Jesús se inclina. 
Cuando por fin llegan los soldados a arrestarlo, nada más de su misión restaba por hacer. Apenas mira sobre su hombro y se queda tranquilo viendo cómo Lázaro huye mientras el guardia que intenta agarrarlo se queda con el burdo paño con el que el muchacho se cubría. 
Al final, el veneno que guarda en su boca es diluído, no por el contenido del cáliz, sino por el vinagre que bebe desde una esponja; y de inmediato se produce su efecto. 
El sábado Lázaro y los suyos rescatan de la tumba el cuerpo sin vida de su Amado Hermano, y luego de 40 días de prepararlo como habían aprendido de los egipcios, parten hacia el norte rescatando “escogidos” por el camino. 
Parten de Jerusalén llevando el cuerpo en un arca montada sobre ruedas, y tras ellos va una triste procesión que se va agrandando a medida que cruzan Samaria y Galilea. En algunos casos van dos por el campo, y con apenas un gesto, una mirada, uno comprende y se les suma al “rapto”, mientras el otro no se da cuenta de nada. 
Cuando por fin salen de las rojas tierras donde pastan los ganados de la casa de Israel, todos se sacuden el polvo de sus pies, y muchos el polvo del cuerpo entero, y más 
de uno maldice a esa tierra y a esas gentes, y la maldición ha durado ya más de 2000 años. 
Y salen al destierro, y encuentran en este Ëxodo el Reino de los Cielos, ya que Lázaro se convierte en el anunciado Consolador, el Mesías prometido, y enseña a los suyos a encontrar a Dios dentro de sí mismos, y pasa a ser el Padre de los hijos de su Hermano. 
Y se convierten en la tribu del Nombre, en los Santos de Jehová. Y viven cada día de sus vidas en tiendas que levantan alineadas bajo las estrellas, colocando siempre en el centro del campamento el tabernáculo que resguarda el arca con el cuerpo de Jesús, frente al cual día y noche permanece Lázaro, orando. 
Y vagan pastoreando sus rebaños, mientras el Cristo Vivo pastorea personas; llevando siempre por delante el arca con su preciado “tesoro”, viviendo cada día de sus vidas benditos bajo la Gracia de Dios. 
Al principio viajan hacia el norte, superando 7 peligrosos pasos en camino hacia la desolada planicie donde antes estaba la orgullosa Nínive, para luego volver hacia el sur, haciendo un largo rodeo para no cruzarse siquiera con el recuerdo de los malditos apóstatas. 
Al final, tras más de 40 años de ser el conductor de la Tribu Elegida, Lázaro, casi llegando a las tierras del otrora grandioso Reino de Saba, una vez más muere, y es sepultado junto a Jesús y el Arca en una cueva en las montañas que miran al poniente, al oeste de Yemen, cerca de Häsma. 


Domingo 12 de abril de 2009. 
LA OTRA HISTORIA 
Hoy conmemoramos la Pascua, los preparativos de la huida de Moisés de Egipto, de Lázaro de las tierras de pastoreo de la casa de Israel. Ambos salieron con sus hermanos a la nada, al desierto, y con ellos llevaban su más querido tesoro, en el caso de Lázaro: un arca con el cuerpo de EmanuelJesúsCristo. La historia de ambos es similar, como lo es la de Jesús con Elías. Casi se diría que Moisés solo hablaba de Ellos. 
Estas historias dan otra visión a historias ya contadas, en ellas introduzco una variante vital, el aliento, el Aliento como portador de un secreto que ya se ha ido con el viento…, y me enfrento a la brisa de la tarde a inspirar a ver si lo puedo volver a encontrar…

No hay comentarios:

Publicar un comentario